sábado, 15 de mayo de 2010

Homero, Ilíada y Odisea. Trabajo Práctico 2010


ISFD Nº 5 “José Eugenio Tello”
Profesorado de Lengua y Literatura
Literaturas Clásicas
Profesora: Patricia Calvelo

Trabajo Práctico: Ilíada y Odisea


Observaciones:
La bibliografía seleccionada por la cátedra que contiene la teoría sobre Homero y sus poemas se encuentra en la fotocopiadora “Vivi”, en Otero entre San Martín y Belgrano. Las consignas –tanto las de la primera como las de la segunda parte– son solo una GUÍA DE LECTURA de los textos homéricos y de la teoría sobre estos. La lectura de los textos homéricos (Ilíada y Odisea) debe hacerse en forma COMPLETA y PROFUNDA. El control de lectura de los textos literarios tendrá carácter de EVALUACIÓN y se llevará a cabo el viernes 4 de junio.

Primera parte
1. Señale rasgos de oralidad en los poemas homéricos.
2. ¿Qué eran los aedos y los rapsodas? ¿Aparecen estas figuras en Ilíada y Odisea? ¿En qué pasajes y por qué?
3. La crítica antigua y la moderna han señalado contradicciones e interpolaciones en los textos homéricos. Ejemplifique y explique.
4. ¿A qué se denomina “la cuestión homérica”? Sintetícela.
5. ¿Qué cambios sufrieron los poemas homéricos desde su composición oral hasta la modernidad?
6. ¿Cuál es el fondo histórico de la guerra de Troya?
7. Antecedentes y consecuencias míticas de la guerra de Troya.
8. Investigaciones sobre la poesía épica oral serbia (Milman Parry, Albert Lord; Adam Parry).
9. Otros aspectos no considerados en los ítems anteriores que usted considere importantes.

Segunda parte
ILÍADA
1. Se dice que el tema de Ilíada es “la cólera de Aquiles”. Sin embargo, la ira del héroe pasa en ocasiones a un segundo plano. ¿Cuál es su opinión al respecto?
2. Ilíada ¿sería igual sin la intervención de los dioses? Fundamente su respuesta.
3. ¿Cómo se comunican dioses y hombres?
4. ¿Qué sucesos y personajes sobrenaturales, además de los dioses, aparecen en Ilíada?
5. ¿Quiénes son los guerreros sobresalientes de cada uno de los bandos? Caracterícelos.
6. ¿En qué lugares se desarrolla la acción?
7. ¿Qué escenas típicas se repiten en Ilíada?
8. ¿Qué mujeres aparecen en Ilíada? ¿Dónde aparecen y por qué? ¿Qué escenas domésticas se describen?
9. ¿Qué valores, virtudes y defectos se ponen en juego en el campo de batalla? Ejemplifique.
10. ¿Qué funciones cumplen en el poema los pasajes conocidos como “el catálogo de las naves”, la “dolonía”, la “fabricación de las armas” para Aquiles, “el engaño de Zeus”?
11. ¿Qué es una principalía o aristía? ¿Quiénes las protagonizan?
12. ¿Qué sentimientos existen entre Patroclo y Aquiles? ¿Y entre Aquiles y Briseida?
13. En Ilíada la disputa entre Agamenón y Crises instaura un desequilibrio que es restablecido hacia el final del poema. Compare las situaciones y personajes de ambos momentos. Explique en qué consiste este “desequilibrio” y quiénes, por qué y cómo lo restablecen.
14. Ilíada es una epopeya o poema bélico. ¿En ella se ensalza a la guerra o se la condena? Fundamente su respuesta.
15. James Redfield, crítico norteamericano, sostuvo que Ilíada “es la tragedia de Héctor”, ¿por qué habrá dicho esto?
16. ¿Qué ideas sobre la guerra, la vida y la muerte están presentes en Ilíada?

ODISEA
Establezca semejanzas y diferencias entre Ilíada y Odisea respecto de los siguientes aspectos:
- especie narrativa
- estructura externa e interna
- época que recrea cada uno de los poemas
- tema principal y secundarios
- tiempo y espacio
- el destino
- voces narradoras
- el héroe de Ilíada y el de Odisea
- personajes: dioses y mortales. Predominio de personajes femeninos
- concepción de la guerra, la vida y la muerte
- mímesis y anagnórisis
- otros aspectos

jueves, 29 de abril de 2010

Quinto HORACIO Flaco






Odas (Carmina)


I,4

Retrocede el cruel invierno al regresar la primavera y el Favonio,
y los barcos se deslizan sobre troncos.
Ya no buscan la oveja ni el pastor el calor del refugio,
y la escarcha no tiñe los prados de blanco.

Ya Venus Citerea bajo la alta luna guía los coros
y en ronda, las Gracias y las Ninfas
con uno y otro pie golpean la tierra, mientras el ígneo Vulcano
visita las fraguas sudorosas de los cíclopes.

Ahora adorna tu brillante cabellera con el verde mirto
o con las flores que convida la tierra liberada.
Ahora a Fauno sacrifica, en los bosques de sagrada sombra,
ya prefiera una cordera o un cabrito.

Con pie imparcial golpea la pálida muerte en la morada
del pobre y del rey. ¡Oh, feliz Sestio!
Corta es la vida, y breve debe ser nuestra esperanza.
Ya la Noche y los inciertos Manes

te hundirán en el reino incorpóreo de Plutón,
donde no sortearás con dados el trono del banquete,
ni admirarás al tierno Lícidas, por quien hoy arden los jóvenes,
y por quien pronto arderán las vírgenes.



I,8

Lidia, por todos los dioses te suplico:
¿por qué te empeñas en amar a Síbaris,
si lo corrompes? ¿Por qué de pronto odia
el sol y el polvo del campo de Marte?

¿Por qué ya no cabalga con sus camaradas,
ni gobierna con filoso freno
la boca de un caballo galo?
¿Por qué teme tocar el rojo Tíber?

¿Por qué el óleo de la lucha le repugna
más que la sangre viperina, y el que era diestro
en arrojar el disco y el venablo
ya no luce magullones en los brazos?

¿Por qué se esconde, como el hijo de la nereida Tetis,
antes del aciago funeral troyano,
temiendo que su viril figura lo arrastrara
contra las huestes licias y la muerte?



I,9

¿No ves el Soracte encanecido
por la espesa nieve, y los bosques
agobiados por su carga, y los ríos
detenidos por el punzante hielo?

Disipa el frío, oh Taliarco, alimentando
el fuego con crujientes leños,
y escancia de un ánfora sabina
con generosidad un vino añejo.
Deja el resto en manos de los dioses,
que aplacando la furia de los vientos
sobre el férvido mar, las ramas aquietaron
de los añosos olmos y cipreses.

Evita preguntar por el mañana.
Todo sol que la Fortuna te regale
ponlo en tu haber. Ya que eres joven,
no rechaces los amores ni las danzas,

mientras la vejez lejana no te pinte
canas en el pelo. Busca ahora
en el Campo de Marte los paseos nocturnos
y las palabras que se susurran en la cita.

Busca ahora la risa deliciosa de la niña,
que la delata oculta en el rincón secreto;
ahora, la prenda robada de los brazos
o del dedo que finge resistencia.



I,11

No te hace falta —eres joven—
ni te está permitido —es sacrilegio—
explorar la frontera en que los dioses
detendrán, Leucónoe, tus días y los míos;
no consultes los cálculos babilonios.

Cuánto mejor afrontar lo que suceda,
ya si Júpiter te concedió muchos inviernos,
o sólo éste, en que el férvido Tirreno
desgasta la escollera.

Sé sabia, saborea los vinos
y ajusta tu esperanza desmedida
a la copa de la vida, que es pequeña.
Aun mientras hablamos, el tiempo huye celoso.
Cosecha el día, incierto es el mañana.


I,18

No plantes, Varo, ningún árbol
antes que la sacra vid,
en torno a los muros de Catilo
y en los campos fértiles de Tíbur.

Pues el dios envía a los abstemios
de una pena a otra sin descanso:
no hay otro modo de poner en fuga
la inquietud que el ánimo corroe.

¿Quién recuerda cuando bebe la pobreza
o el rigor de la vida militar?
¿Quién no prefiere, padre Baco,
hablar de ti y de la graciosa Venus?

Pero que nadie olvide la mesura
cuando Líber lo obsequia con sus dones,
como enseñan lapitas y centauros
en la boda ensangrentada por el vino;

como enseña el mismo Evio,
que no es indulgente con los tracios
cuando una sed insaciable les impide
distinguir lo nefando de lo lícito.

Yo nunca, brillante Basareo,
blandiré el tirso sin tu venia,
ni expondré a las miradas los emblemas
que en el culto la espesa fronda esconde.

Refrena la música salvaje
del tímpano y del cuerno berecintio,
pues al compás de ella se encolumnan
el ciego Amor de sí, la Vanagloria,

que alza soberbia su cabeza vacía,
y la Indiscreción, tan generosa
cuando se trata de revelar secretos,
más traslúcida que el vidrio.

I,24

¿Qué lugar tendría la templanza
al perderse una vida tan preciada?
Cantos lúgubres enséñame, Melpómene,
con tu voz límpida y la cítara paterna.

¿Un sueño eterno oprime ya a Quintilio?
¿Quién podrá haber que se le iguale
en justicia y lealtad incorruptible,
en pundonor y culto a la verdad?

Muchos hombres buenos lo han llorado,
mas tú, Virgilio, lo lloras más que nadie.
En vano, oh piadoso, reclamas a los dioses
el amigo que así no les confiaste.

¿Mas si acaso cautivaras con tu lira
a los árboles aún más que el mismo Orfeo,
volvería a correr sangre en esa sombra?
Cerrando las puertas del destino,

Mercurio, con nefasto caduceo,
ya la arrea hacia el lúgubre rebaño.
Cruel: mas la paciencia alivia
el pesar que divina ley impone.



I,37

Ahora sí, amigos, a beber y a bailar
golpeando la tierra con los pies.
Ahora sí adornemos los altares
para banquetes dignos de los salios.

Sacrilegio era sacar de las bodegas
el vino añejo, mientras una reina
buscaba la ruina demencial
del Capitolio, y las exequias del Imperio,

capitana de un rebaño de varones
corrompidos por un mal infamante,
ciega para ver lo inevitable,
embriagada por la dulce fortuna.

Pero el fuego, que le dejó una sola nave,
congeló su furor, y a sensatos temores
el César redujo aquella mente
ofuscada por el vino egipcio.

Como el gavilán a la tímida paloma
o el veloz cazador a la liebre,
sin dar tregua a los remos persiguió
a la que huía volando desde Italia,

para encadenar a ese monstruo del destino.
Pero ella quiso morir más noblemente
y no temió, siendo mujer, la espada,
ni se refugió en puertos secretos,

sino que se atrevió a mirar de frente
la ruina de su corte, y a abrazar
las ásperas serpientes, empapando
su blanco cuerpo con veneno negro,

muerte aún más audaz por ser buscada.
Y así evitó que la arrastraran,
destronada mujer de noble sangre,
crueles veleros al soberbio triunfo.



martes, 27 de abril de 2010

Ilíada y Odisea: ediciones que se consiguen en las librerías de Jujuy

Hola chicos:

En las librerías de Jujuy se pueden conseguir estas ediciones de los poemas homéricos:

Ilíada. Traducción de Sergio Albano. Gradifco: $17

Odisea, el mismo traductor y la misma editorial de la anterior: $12

Ilíada. Estudio preliminar de Carlos García Gual. Traducción de José Manuel Pavón. Terramar: $37

Odisea. Estudio preliminar de Carlos García Gual. Traducción de Emilio Crespo. Terramar: $38

Al comprar cualquier libro les sugiero que se fijen que tenga un buen estudio preliminar y que sea una versión anotada (es decir, con notas al pie o al final que amplíen la información o den datos para entender el contenido del libro). En el caso de las obras clásicas, cerciórense de que sea una versión íntegra.

Lo IMPORTANTE es que...
...Como estudiantes y futuros docentes de Literatura, empiecen a armar una biblioteca. Armar una biblioteca lleva años de esfuerzo, dinero, dedicación y amor. Armar una biblioteca no significa amontonar libros sino reunir lecturas, no es abarrotarse de cosas materiales sino enriquecer el espíritu con ideas, sueños y proyectos. Cada libro es un paso dado hacia adelante en el propio recorrido lector. Por eso cada libro no es un libro más: cada uno es único e irrepetible, porque marca un momento especial en nuestra trayectoria de lectores.
Por eso, cada vez que ustedes eligen comprar un libro en lugar de fotocopiarlo, cada vez que realizan el esfuerzo de adquirirlo en vez de sacarlo en préstamo de una biblioteca, están contribuyendo con ustedes mismos, con su propio proyecto de explorar su alma embarcados en el móvil de la lectura. Compren la edición que esté a su alcance, no importa cuál; amen sus libros desde el primer momento en que los tengan en sus manos, léanlos con pasión, con entrega total, reléanlos con placer, guárdenlos, cuídenlos, háganlos suyos.

Cordialmente,

Patricia Calvelo

viernes, 23 de abril de 2010

Grecia antigua: ubicación geográfica, historia

¡Bienvenidos a LITERATURAS CLÁSICAS, la materia más apasionante de su carrera!

Para introducirnos en el mundo griego antiguo los invitamos a ver estos cortos documentales en la red:

Descripción de la Grecia antigua en :
http://www.youtube.com/watch?v=JOPjQ22wKww (1’58’’)

Grandes civilizaciones: Grecia en:
http://www.youtube.com/watch?v=cyvNgDMZEdw (13’38’’)

La consigna no es verlos una vez para recordarlos vagamente, sino mirarlos las veces que sea necesario y profundizar en la información que nos ofrecen, buscar más para ampliarla, enriquecernos todo lo posible. Para entender en profundidad esos cortos deberemos:
- buscar en el diccionario algunas palabras que en él se utilizan —cataclismo, suntuosos/suntuario, polis, hedonista, apogeo, consolidación, hegemonía, centuria, etc.—;
- investigar las distintas etapas de la historia griega antigua — Edad del Bronce: civilizaciones cicládica, minoica y micénica; Edad del Hierro; Edad Oscura; época arcaica; época clásica o helénica; época helenística— y algunos conflictos que cambiaron la historia del mundo antiguo —guerras médicas, guerra del Peloponeso.

Para conocer más y mejor la geografía de la antigua Grecia los remitimos al mapa de la página web http://www.voyagesphotosmanu.com/historia_grecia.html.



Ahora sí, estamos en condiciones de sumergirnos en la literatura griega... en nuestra próxima clase.


Saludos cordiales,
Patricia Calvelo

miércoles, 3 de marzo de 2010

Cayo Valerio CATULO




3

Llorad, Venus y Cupidos,
y cuantos hombres seáis sensibles a la belleza.
Ha muerto el gorrión de mi amada,
el gorrión, delicias de mi amada,
a quien ella quería más que a las niñas de sus ojos.
Pues era dulce como la miel
y conocía a su dueña tan bien
como una chiquilla a su misma madre,
y no se alejaba de su regazo, sino que,
dando saltitos de aquí para allá,
solo para ella estaba continuamente piando.
Y ahora va por un camino tenebroso
hacia allá, de donde dicen que nadie vuelve.
Pero malditas seáis, crueles tinieblas del Orco,
que devoráis toda hermosura y me quitasteis
tan lindo gorrión.
¡Oh desdicha! Pobrecito gorrión,
por ti, ahora, el llanto enrojece
los dulces ojos de mi amada.


5

Vivamos, Lesbia mía, y amémonos
y no nos importen un as
todas las murmuraciones de los ancianos ceñudos.
Los soles pueden ponerse
y volver a salir;
pero nosotros, una vez se apague nuestro breve día,
tendremos que dormir una noche eterna.
Dame mil besos, luego cien,
luego otros mil, luego cien más,
luego todavía otros mil, luego cien,
y finalmente, cuando lleguemos a muchos miles,
perderemos la cuenta para no saberla
y para que ningún malvado pueda aojarnos
al saber cuántos han sido los besos.


8

¡Ay, Catulo, deja de hacer simplezas,
y ten lo que está muerto por perdido!
Radiantes soles te brillaban cuando,
en esos días, ibas
allí donde quería la joven,
amada por nosotros como nadie
será amada jamás.
Muchas fiestas celebraste allí entonces,
que tú deseabas y ella no odiaba.
En verdad, lucían soles radiantes.
Ella ya no lo quiere,
no lo quieras tú, débil,
ni persigas a la que huye, ni vivas
miserable: resiste
con tu mente obstinada.
Adiós, muchacha. Catulo aguanta ya,
no te rogará ni pedirá nada.
Mas sufrirás, cuando por nadie seas
rogada. ¡Ay, infame! ¿Qué vida te queda?
¿Quién irá a ti hoy? ¿Quién verá tu belleza?
¿A quién amarás ahora? ¿De quién
se dirá que eres? ¿A quién besarás?
¿A quién morderás los delgados labios?
Pero, ¡tú, Catulo, aguanta firme!


16

(Ofrezco dos traducciones de este poema, una a continuación de la otra:)

Os daré a probar y os impondré mi virilidad,
Aurelio bardaje y Furio marica,
que por mis versos, porque son voluptuosos,
me habéis creído poco decente.
Pues el poeta bueno debe ser casto en su persona,
pero no es necesario que lo sean sus versos,
que después de todo solo tienen sal y gracias
si son algo voluptuosos y poco decentes
y pueden levantar los ánimos no digo de los muchachos,
sino de esos hombres de pelo en pecho
que ya no pueden menear sus duros lomos.
¿Vosotros, porque habéis leído muchos miles de besos,
me consideráis poco hombre?
Pues os daré a probar y os impondré mi virilidad.

(otra traducción)

Yo me los voy a culear y voy a hacer que me la chupen,
a vos, Aurelio, culo roto, y a vos, Furio, que sos una loca bailarina.
Ustedes, que de mis versitos, porque son un poquito delicados,
opinaron que yo soy un desvergonzado.
Pues el poeta en persona debe ser respetuoso y recatado,
pero no hace falta que lo sean sus versitos
que finalmente tienen sal y pimienta
si son un poquito delicados y desvergonzados,
y si también pueden provocar aquello que excita,
no digo a los jóvenes, sino a esos peludos que no pueden mover sus vergas.
¿Ustedes, porque leyeron mis “muchos miles de besos”
me creen menos macho?
Yo me los voy a culear y voy a hacer que me la chupen.


27

Muchacho que nos sirves el viejo Falerno,
lléname una copa de vino más fuerte,
como lo manda la ley de Postumia, nuestra reina,
más ebria que un grano de uva henchido de mosto.
Y vosotras, marchaos adonde queráis,
aguas, perdición del vino;
emigrad entre la gente seria:
aquí no hay más que puro tioniano.


32

Por favor, dulce Ipsipila mía,
delicias mías, encanto mío,
invítame a ir a tu casa a echar la siesta.
Y si quieres, hazme este otro favor:
que nadie cierre la puerta de afuera,
y tú ten la bondad de no marcharte;
quédate en casa y prepárate a abrazarme nueve veces seguidas.
Pero, si has de hacerlo, llámame ahora mismo,
pues me he echado después de comer y,
satisfecho y boca arriba, atravieso la túnica y el manto.


51

Semejante aun dios se me aparece aquel,
superior a los dioses, si es lícito,
que sentado frente a ti, sin cesar,
te observa y escucha
reír dulcemente, lo que a mí, desgraciado,
todos los sentidos me arrebata:
Lesbia, en cuanto te veo,
mi voz se apaga,
la lengua se torna torpe, y bajo mis miembros
comienza a manar una llama;
me zumban los oídos y una noche
doble cubre mis ojos.
El ocio, Catulo, te es pernicioso;
en el ocio te exaltas e impacientas.
El ocio ya perdió antes muchos reyes
y ciudades felices.


58

Nuestra Lesbia, Celio, aquella Lesbia,
aquella Lesbia a quien Catulo amó,
más que a sí mismo amó, más que a todo lo suyo amó,
ahora en esquinas y en callejuelas
se las pela a los magnánimos nietos de Remo.


83

Lesbia me desprecia
y me insulta ante su marido,
lo que produce en el imbécil
una inmensa alegría.
¡Qué burro es!
Cómo no se da cuenta
de que si me evoca
es porque me recuerda.
Peor aún:
cómo no se da cuenta
de que si Lesbia me hostiga y critica tanto
es porque sigue caliente conmigo
y no sabe disimularlo.


85

Odi et amo. Quare id faciam, fortasse requiris?
Nescio, sed fieri sentio et excrucior.

Odio y amo. Tal vez preguntes por qué lo hago.
No lo sé, pero siento que es así y sufro.


92

Lesbia dice pestes de mí todo el tiempo y no para.
¡Que me muera si Lesbia no me quiere!
¿Cómo lo sé? Porque me pasa lo mismo: la maldigo a todas horas,
pero ¡que me muera si no la quiero!

domingo, 28 de febrero de 2010

Métrica y ritmo en la poesía grecolatina

La poesía grecolatina era muy diferente de la española tradicional. Antes de desarrollar esta idea, debemos detenernos en el alcance y significación que le damos aquí al término "poesía". Poesía es una palabra de origen griego que etimológicamente significa —entre otras cosas— “creación”. Por lo tanto aquí, cuando hablamos de poesía, nos referimos a toda creación verbal; así, no solo podemos hablar de poesía lírica, sino también de poesía épica y poesía dramática. Luego, el término fue experimentando cambios semánticos y terminó restringiendo su significado, ya que hoy identificamos “poesía” únicamente con la lírica.

En la literatura griega los poemas épicos de Homero, las composiciones de los líricos, las creaciones dramáticas de Esquilo, Sófocles y Eurípides... todo estaba compuesto en verso. Por lo tanto, las características de la métrica y el ritmo propios de la poesía griega se aplican a todas esas obras. Y la poesía latina comparte esos rasgos.

Para explicar métrica y ritmo vamos a comparar la poesía grecolatina con la española tradicional. Por ello, partiremos de los conceptos de “ritmo” y “métrica”.

En la poesía española, el RITMO está dado por la distribución de los acentos en el verso. La combinación entre la distribución de acentos y las pausas o silencios es lo que le da a la poesía esa cadencia, esa musicalidad que hace que podamos ponerle música y que, incluso al recitarla, tiene armonía, es melodiosa (a propósito, recordemos que en la antigüedad clásica la música y la palabra estaban estrechamente unidas, aquella no existía independientemente de ésta). En el verso grecolatino, el ritmo se basa en la alternancia de sílabas largas y breves. En otras palabras: tanto en griego como en latín existía la cantidad vocálica: había vocales largas, que duraban dos tiempos, y vocales breves, que se emitían en uno solo. La sílaba era larga o breve según tuviera una vocal larga o breve (los diptongos eran largos). Una sílaba larga equivalía a dos sílabas breves.

Podemos recurrir a la música para entender mejor esa alternancia entre sílabas largas y breves. En música hay —entre otras— notas blancas, que valen dos tiempos, y negras, de uno solo. Esas notas podrían ilustrar la oposición entre largas y breves del verso grecolatino. Una blanca sería una sílaba larga; una negra es la mitad de una blanca, o lo que es lo mismo, una breve es la mitad de una larga. La blanca dura lo mismo que dos negras; del mismo modo, la sílaba larga tiene la misma duración que dos breves.

Pero para explicar este tema de otro modo podemos recurrir a compararlo con algo mucho más cercano a nosotros. Todos conocemos la particular entonación de los cordobeses: cuando hablan alargan una vocal en algunas palabras y se escucha como un “cantito” que los identifica: “Soy cordoobés... ¿Tení algún prooblema?”. Ese alargamiento equivale (salvadas las distancias) a las sílabas largas del griego y el latín. La combinación entre sílabas largas y breves en el verso grecolatino es lo que le daba ritmo o musicalidad (como al “cantito” cordobés).

Las lenguas romances —entre ellas, el español— perdieron la cantidad vocálica, por lo que su ritmo cambió y se basó en lo acentual.

Ahora bien, los pies métricos pueden ser combinaciones de dos, tres y cuatro sílabas. Los más comunes son los siguientes (las sílabas largas se señalan con una raya larga encima de la vocal y las breves con una cuña, que nosotros, a falta del signo correspondiente, vamos a representar con una U):

Pies de dos sílabas:
Yambo: U__
Troqueo o Coreo: __U
Espondeo: __ __

De tres sílabas:
Anfíbraco: U__U
Tríbraco: UUU
Dáctilo: __ UU
Anapesto: UU__
Crético: __U__
Baquio: U__ __
Moloso: __ __ __

Cada género y especie tenía un verso y un ritmo diferente, de acuerdo al tema que tratara. Dentro del género lírico, incluso, el ritmo cambiaba mucho de acuerdo al sentimiento que se quisiera comunicar. Como es obvio, no tenía la misma cadencia y vivacidad un canto fúnebre que uno de bodas o uno que se proponía celebrar un triunfo bélico, puesto que el primero lamentaba, el segundo celebraba jocosamente y el tercero lo hacía de forma enérgica y marcial. Cada uno tenía un ritmo diferente.

Respecto de la MÉTRICA, nuestro diccionario académico la define como “el arte que trata de la medida o estructura de los versos, de sus clases y de las distintas combinaciones que con ellos pueden formarse”. Para medir un verso español, debemos contar cuántas sílabas tiene. En la poesía grecolatina no contamos las sílabas sino los pies métricos. La cantidad y calidad de pies métricos caracterizan y dan nombre al verso.

Por último, diremos que ni en la poesía griega ni en la latina existía la RIMA, esto es, la coincidencia de sonidos entre versos a partir de la última vocal acentuada. La rima es un invento posterior: se creó como un ejercicio poético en las escuelas latinas de retórica del norte de África, entre los siglos V y VI de nuestra era.

Valgan estas líneas como una primera aproximación al tema. Espero que les sirvan.

Cordialmente,
Patricia Calvelo

martes, 9 de febrero de 2010

¿Cómo se rinde el examen final de Literaturas Clásicas?

Hola a todos:

Transcribo a continuación el último ítem de mi programa de Literaturas Clásicas, para luego explayarme sobre algunos puntos:

Características del examen final
Alumnos Regulares:
- Inscripción en la asignatura.

- Prueba Oral con Calificación Mínima: cuatro (4)
Alumnos Libres:
- Inscripción en la asignatura.

- Prueba Escrita (eliminatoria)
- Prueba Oral.

El alumno deberá presentarse a rendir con su DNI, libreta de estudiante, el programa de la asignatura y los libros de lectura obligatoria de TODO EL PROGRAMA. El examen se desarrollará de la siguiente forma:
- Los ALUMNOS REGULARES podrán elegir una unidad a desarrollar. Después de la exposición del alumno, los profesores integrantes de la mesa examinadora les formularán preguntas acerca del resto del programa.
- Los ALUMNOS LIBRES, en primera instancia, elaborarán un trabajo escrito que consistirá en el desarrollo de un cuestionario acerca de la teoría y lectura de las distintas unidades del programa. El último ítem de ese cuestionario consistirá en la redacción de un texto creativo acerca de una obra literaria del programa (carta personal, narración, descripción, diálogo, etc.). Una vez APROBADA dicha instancia, desarrollarán en forma oral una unidad del programa a elección, luego de lo cual la profesora titular de la asignatura elegirá otra unidad para su desarrollo completo. Seguidamente, los otros profesores de la mesa lo interrogarán acerca del resto de las unidades programáticas.

Observación: Es importante que en el examen final el estudiante demuestre haber leído en forma íntegra y profunda los libros señalados como lecturas obligatorias en el presente programa.

A continuación añado otras cuestiones a tener en cuenta, que planteo en forma de preguntas y respuestas. Si tienen otras preguntas o dudas, les ruego que me las envíen por correo electrónico, para poder añadirlas aquí.

¿Cuándo y dónde tengo que inscribirme para rendir?
Hay que inscribirse en las fechas dispuestas por la institución a tal efecto. Esas fechas son comunicadas por Secretaría en transparentes (dispuestos entre las oficinas de secretaría y preceptoría) y por el preceptor de la carrera. La ficha de inscripción se adquiere en Mesa de Entradas (al lado de la puerta de calle Lavalle). Una vez que se ha completado con los datos correspondientes, se hace entrega de la misma al preceptor.
IMPORTANTE: si el alumno no se inscribió en tiempo y forma, no puede rendir.

Si me inscribo y no llego a estudiar/leer todo o no me siento seguro/a, ¿puedo no presentarme?
Es preferible borrarse en el período correspondiente (hasta 48 horas antes del día de examen). De lo contrario, conviene presentarse y decirle al presidente de mesa que no se siente seguro (para no figurar como ausente). Si no se presenta, es decir, si figura como “ausente” puede ser multado. La multa consiste en perder el turno de examen siguiente.

Ahora bien, con respecto al momento del examen:

¿Cómo tengo que analizar la obra literaria?
Si bien hay elementos que son comunes a todo tipo de texto literario, sin importar el género (el por qué del título, tema principal y secundarios, personajes, etc.), cada género y cada obra tiene su propia identidad, por lo que primero hay que ubicarse en el género y la época y analizarla en consecuencia. Por ejemplo, si elijo “épica griega” hablaré en los poemas de Homero de los recursos de la oralidad presentes en el texto, de las características de los héroes épicos, de los elementos propios de la epopeya, etc. Si en cambio opto por tragedia, hablaré del destino, de los rasgos el héroe trágico, de la oposición irreductible ante la que se halla, etc. Pero lo cierto es que no tengo que sujetarme a moldes fijos, insisto: cada texto literario tiene su identidad: no es el mismo héroe trágico Edipo que Medea. Incluso las comparaciones resultan interesantes, no solamente entre obras del mismo género sino también de distintos géneros: por ejemplo, comparar el héroe épico con el trágico.
Tener el libro para citar, sobre todo los de la unidad que uno elige exponer. Cuidado que a veces se escoge mal la cita, esto puede ser por los nervios del examen o, peor, porque se malinterpretó el pasaje o la obra.

¿Qué preguntas del resto del programa pueden llegar a hacerme?
Es fundamental conocer el programa en profundidad. Conocer perfectamente la unidad que uno elige exponer y luego desconocer el resto del programa conduce, seguro, al fracaso.
Las preguntas que formula el tribunal son siempre a partir de las unidades del programa.

¿Qué aspectos tengo que tener en cuenta al rendir?
Algunos estudiantes piensan que cuando rinden examen es importante únicamente lo que dicen, independientemente de cómo lo dicen y de los movimientos o gestos que hacen. El examen es una INSTANCIA DE COMUNICACIÓN, y como nos concierne especialmente, por ser profesores y estudiantes de Lengua, es fundamental considerar:
- Dirigirse a todos los integrantes de la mesa: en ocasiones el estudiante está tan concentrado en el profesor de la materia que está rindiendo que se olvida del resto, lo cual queda bastante mal (¿a quién le gusta que lo ignoren?)
- Sentarse con la columna vertebral erguida, apoyar lo que se dice con algunos gestos (¡cuidado con apoyar la cabeza en la mano, como si estuviera a punto de dormirse una siesta!)
- Emplear un vocabulario adecuado a la situación comunicativa, es decir, académico. No decir “patas para arriba” sino “invertido”; no decir “bronca” sino “enojo, cólera, ira”, etc.
- Evitar incurrir en vicios como leísmo, loísmo, dequeísmo, etc. Esto no es casual, son vicios que uno los tiene asimilados y que debe corregir.
- Cuidarse de los vicios de dicción: comerse las “eses” finales o intermedias, pronunciar mal puede hacer fracasar un examen. Cuanto antes se detecte esto, mejor, así se corrige.
- Cuidar los modales. Algunos alumnos, seguramente por los nervios del momento, se muestran agresivos o groseros ante preguntas u observaciones de los miembros del tribunal. Eso, por supuesto, es inadmisible. El estudiante debe respeto al profesor TANTO COMO el profesor se lo debe a él.

Espero que estas líneas les hayan servido. La instancia de evaluación es lo más duro e ingrato que tiene la docencia, pero es absolutamente necesaria... Espero que entre todos podamos hacer del examen final un agradable momento de encuentro. Y acuérdense de RENDIR el examen... pero ustedes NUNCA SE RINDAN.

Cordialmente,
Patricia Calvelo