sábado, 14 de agosto de 2010

Alceo de Mitilene


He aquí algunos poemas de Alceo de Mitilene. Pueden encontrar otros dos en la entrada de este blog titulada "Cómo se analiza o comenta un poema".


21

Bebamos ya. ¿A qué esperar la hora
de las luces? Le queda un dedo al día.
Baja las copas grandes con dibujos

Pues el hijo de Sémele y de Zeus
les dio a los hombres vino para olvido
de su tristeza. Vierte una medida

de agua por dos, completas hasta el borde,
de vino; y que una copa empuje a la otra.


22

No hay que entregarle el ánimo al dolor:
nada ganamos con mortificarnos,
oh Bicquis, y el mejor de los remedios
será mandar por vino y embriagarnos.


23

Zeus manda lluvia, y una gran tormenta
baja del cielo, y hielan las corrientes.

Olvida la tormenta: échale leña
al fuego, corta, sin tasarlo, el vino
dulce como la miel, y luego acuéstate
con un cojín mullido en cada sien.


27

Rocía con esencia mi cabeza,
tan sufrida, y el pecho ya entrecano.


31

Muchacho: con el vino, la verdad.

Cómo se analiza o comenta un poema

El título de esta entrada es muy categórico, pues parece ofrecer la receta mágica para analizar cualquier poema y no se trata de eso. No hay recetas ni trucos ni pasos a seguir. Cada poeta y cada poema tiene una manera de hablar diferente, como también algo distinto y nuevo para decir. Por eso, de lo que se trata es de saber escuchar y de respetar la individualidad de cada poema.
Esta es solo una propuesta para aproximarse a un análisis. Espero que en alguna medida les sirva.
Vamos a analizar dos poemas de Alceo de Mitilene a la manera “tradicional”. Aunque este tipo de análisis ya está “pasado de moda”, no por ello es inútil sino que, muy por el contrario, observa elementos cuya consideración es imprescindible para llevar a cabo cualquier tipo de análisis literario.

Antes de empezar, debemos tener en cuenta aquí que nos topamos con una gran dificultad: no trabajaremos con el poema griego original sino con una traducción. Y, por muy buena que sea ésta, y por muy fiel que intente ser a su original, siempre constituirá una versión, una visión particular del traductor.

Por esa razón tenemos que tener mucho cuidado al abordar el análisis. Lo ideal es manejar la lengua original y poder redactar una propia traducción del poema. Si esto no es posible, al menos hay que contar con el texto original y, si se afirma algo de una palabra en la composición española, hay que saber cuál es palabra original que está queriendo traducir.

Además, considerando que se trata de una traducción, aquí no corresponde realizar la versificación del poema.

Pues bien, al abordar el análisis de un texto lírico, podemos considerar los siguientes ítems (pueden añadirse otros; el orden en que se los considere no importa demasiado):
> Explicación del título
> Estructura “externa” e “interna”
> Tema/s
> Yo lírico: cuál es la voz que aparece, que habla, que se construye en el poema.
> Tú lírico
> Recursos estilísticos
> Referencias mitológicas, históricas u otras

Es importante tener en cuenta que la sola descripción de estos elementos del poema no es suficiente. Para poder interpretar, es necesario explicar para qué están esos elementos ahí, cómo están funcionando. En otras palabras, por ejemplo, hacer un recuento de los recursos estilísticos usados en un texto no sirve de nada si no explicamos qué sentido cobran en el texto.

Leamos, pues, el poema de Alceo cuyo análisis vamos a esbozar:
El Hebros

Río el más bello, Hebros, junto a Ainos
desaguas en el mar azul de púrpura,
después de atravesar, roncando, el suelo
de Tracia, rica en potros,

y van muchas muchachas a explorarte,
y con mimosas manos en sus muslos
tu agua maravillosa, como un óleo,
se encantan derramando.

El título nos sugiere la pregunta: ¿qué es “el Hebros”? El mismo texto responde: es un río que está junto a Ainos y desagua en el mar. Efectivamente, el Hebros desembocaba en el mar Egeo cerca de la colonia de Ainos. Como todo río, el Hebros también era un dios, pero ese dato no resulta útil a la hora de analizar este poema en particular, puesto que aquí se presenta como río, con todas las características de tal.

La estructura es sencilla: se compone de dos estrofas de cuatro versos cada una. Esta disposición respeta la del texto griego, que tiene estrofas alcaicas, esto es, de cuatro versos (inventadas por Alceo, por eso llevan su nombre).

La disposición en estrofas y versos es lo que tradicionalmente se ha denominado “estructura externa”, es decir, la determinada por la forma del poema. Pero además podemos señalar una “estructura interna”, que está dada por el contenido. Pero para ello, debemos profundizar en la lectura del texto. Y cuando decimos esto, quiere decir que con una sola lectura no se puede analizar ningún texto, por más breve que sea: hay que leerlo y reflexionar sobre él varias veces.

Siempre buscamos en las composiciones líricas esa voz en primera persona que llamamos “yo lírico”, “hablante lírico” o “sujeto lírico”. Esa voz es la que se construye en el poema, no pertenece a nadie de “carne y hueso” sino que es tan ficcional como el “narrador” de un texto narrativo. Las marcas del yo lírico se encuentran en las formas verbales y pronominales de primera del singular. Pero aquí no hay marcas del yo lírico. Lo que sí encontramos son marcas del “tú lírico”, lugar ocupado por el Hebros:
>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>desaguas
>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>explorarte
>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>tu agua

El poema griego comienza con el vocativo, que en la traducción española divide el primer verso en dos, lo que logra un ritmo especial y fluido, y además pone en primer plano la calificación del río como “el más bello”.

El poema está poblado de imágenes sensoriales, pero son de distinta calidad en una y otra estrofa. En todo el texto abundan las imágenes de movimiento: “desaguas”, “atravesar”; “van... a explorarte”, “se encantan derramando”. Las formas verbales de la primera estrofa tienen como sujeto al mismo río, mientras que las de la segunda corresponden a acciones realizadas por muchachas: aquellas que se internan en el río para mojarse. Vemos entonces que hay una presencia masculina en la primera estrofa y una femenina en la segunda.

Las demás imágenes contribuyen a esta oposición masculino/femenino (o bien a la identificación del río con lo masculino): la auditiva: “roncando”, el carácter de la región que cruza, Tracia, que está connotado mediante el epíteto ornamental “rica en potros”, e incluso, si se quiere, la imagen cromática: “azul de púrpura”, frase que traduce un adjetivo griego (porphyreos) que significa “purpúreo, rojo oscuro, brillante, esplendente, sangriento”. Debemos decir que con la misma raíz de este adjetivo existe un verbo griego “porphýroo” que significa “hincharse (el mar); agitarse (las olas); estar agitado, inquieto; teñirse de púrpura”. De alguna manera, entonces, el adjetivo está remitiendo al movimiento agitado de las olas del mar, además de señalar su color violento, encendido.

En cambio, en la segunda estrofa se instala la presencia femenina, con toda la suavidad de que es capaz: “muchas muchachas”, jóvenes, doncellas, vírgenes, según la palabra elegida por el poeta griego. Se indican dos partes del cuerpo de las jóvenes: las manos y los muslos, lo que sugiere caricias, enfatizado por el adjetivo “mimosas”. El agua del río no es cualquier líquido sino que lo utilizan como un óleo, esto es, como un elemento que da placer a la piel.
Así, todos los recursos lingüísticos están construyendo un encuentro amoroso entre el río y las muchachas. El poema tiene una profunda fuerza erótica.

Se quiere resaltar la belleza del río, no solo porque es bello en sí mismo, por toda su fuerza, su color, su vitalidad, sino porque atrae a muchachas vírgenes y las enamora, las seduce con su agua maravillosa.

NOTA DE LA AUTORA:

El artículo continúa con el análisis de otro texto de Alceo. Quienes estén interesados en ese comentario y el de otros poemas de la lírica coral griega, pueden leerlos en el volumen DITYCLAS. Diccionario de Teoría y Crítica de las Literaturas Clásicas. Vol. I: Lírica, elaborado por el equipo integrado por Patricia Calvelo (dir.), Sonia Abed, Angélica Villena y Rodrigo Montoya.

Cordialmente,
Patricia Calvelo

viernes, 13 de agosto de 2010

Edipo de Tebas. Les Luthiers

Johann Sebastian Mastropiero estudió a fondo la música juglaresca. Fruto de sus investigaciones es su "Epopeya de Edipo de Tebas", cantar bastante de gesta opus 47.
Versión del combo medieval de Les Luthiers, compuesto por flautas dulces, contralto y tenor, vihuela, viola da gamba, trío vocal y trovador solista.



De Edipo de Tebas
haciendo memoria
os cuento la historia
con penas y glorias,
de Edipo de Tebas.
Le dijo el oráculo,
Edipo tu vida
se pone movida
serás parricida,
le dijo el oráculo.
Seguía diciendo
si bien yo detesto
hablarte de esto,
se viene, se viene un incesto,
seguía diciendo.
Sabiendo tal cosa,
su padre el rey Layo
veloz como un rayo
le dijo a un lacayo,
sabiendo tal cosa.
Te irás con mi hijo
no quiero que crezca
haz tú que perezca
como te parezca,
te irás con mi hijo.
Cumplida la orden,
el muy desdichado
con los pies atados
quedóse, quedóse colgado,
cumplida la orden.
Edipo salvóse
y a Layo matólo,
peleándolo él solo
al cielo enviólo,
Edipo salvóse.
Semanas más tarde,
a Tebas avanza
resolver alcanza
cierta adivinanza,
semanas más tarde.
La Esfinge de Tebas,
al ser derrotada,
se ofusca, se enfada
y se hace, y se hace pomada,
la Esfinge de Tebas.
Y sin darse cuenta
casado él está
con quien saben ya
su propia mamá,
y sin darse cuenta.
De sus propios hijos
hay larga secuela
y aunque esto le duela
Yocasta es abuela
de sus propios hijos.
Edipo al saberlo
en una entrevista
con su analista
se quita, se quita la vista,
Edipo al saberlo.
Al ver a una esfinge
planteando un dilema,
huid del problema
cambiando de tema,
al ver a una esfinge.
Madres amantes,
tomad precauciones
por las efusiones
de hijos varones,
madres amantes.
Por no repetir
la historia nefasta
de Edipo y Yocasta
lo dicho, lo dicho ya basta,
por no repetir.


1. Busque en un diccionario las palabras del texto cuyo significado desconozca.
2. Consulte el mito de Edipo en un diccionario de mitología. Establezca diferencias entre el mito original y la versión de Les Luhtiers.
2. ¿Qué rasgos de humor pueden reconocerse en este texto?
3. ¿Qué es un "cantar bastante de gesta"?
4. Busque datos acerca de Les Luthiers y su obra.

sábado, 15 de mayo de 2010

Homero, Ilíada y Odisea. Trabajo Práctico 2010


ISFD Nº 5 “José Eugenio Tello”
Profesorado de Lengua y Literatura
Literaturas Clásicas
Profesora: Patricia Calvelo

Trabajo Práctico: Ilíada y Odisea


Observaciones:
La bibliografía seleccionada por la cátedra que contiene la teoría sobre Homero y sus poemas se encuentra en la fotocopiadora “Vivi”, en Otero entre San Martín y Belgrano. Las consignas –tanto las de la primera como las de la segunda parte– son solo una GUÍA DE LECTURA de los textos homéricos y de la teoría sobre estos. La lectura de los textos homéricos (Ilíada y Odisea) debe hacerse en forma COMPLETA y PROFUNDA. El control de lectura de los textos literarios tendrá carácter de EVALUACIÓN y se llevará a cabo el viernes 4 de junio.

Primera parte
1. Señale rasgos de oralidad en los poemas homéricos.
2. ¿Qué eran los aedos y los rapsodas? ¿Aparecen estas figuras en Ilíada y Odisea? ¿En qué pasajes y por qué?
3. La crítica antigua y la moderna han señalado contradicciones e interpolaciones en los textos homéricos. Ejemplifique y explique.
4. ¿A qué se denomina “la cuestión homérica”? Sintetícela.
5. ¿Qué cambios sufrieron los poemas homéricos desde su composición oral hasta la modernidad?
6. ¿Cuál es el fondo histórico de la guerra de Troya?
7. Antecedentes y consecuencias míticas de la guerra de Troya.
8. Investigaciones sobre la poesía épica oral serbia (Milman Parry, Albert Lord; Adam Parry).
9. Otros aspectos no considerados en los ítems anteriores que usted considere importantes.

Segunda parte
ILÍADA
1. Se dice que el tema de Ilíada es “la cólera de Aquiles”. Sin embargo, la ira del héroe pasa en ocasiones a un segundo plano. ¿Cuál es su opinión al respecto?
2. Ilíada ¿sería igual sin la intervención de los dioses? Fundamente su respuesta.
3. ¿Cómo se comunican dioses y hombres?
4. ¿Qué sucesos y personajes sobrenaturales, además de los dioses, aparecen en Ilíada?
5. ¿Quiénes son los guerreros sobresalientes de cada uno de los bandos? Caracterícelos.
6. ¿En qué lugares se desarrolla la acción?
7. ¿Qué escenas típicas se repiten en Ilíada?
8. ¿Qué mujeres aparecen en Ilíada? ¿Dónde aparecen y por qué? ¿Qué escenas domésticas se describen?
9. ¿Qué valores, virtudes y defectos se ponen en juego en el campo de batalla? Ejemplifique.
10. ¿Qué funciones cumplen en el poema los pasajes conocidos como “el catálogo de las naves”, la “dolonía”, la “fabricación de las armas” para Aquiles, “el engaño de Zeus”?
11. ¿Qué es una principalía o aristía? ¿Quiénes las protagonizan?
12. ¿Qué sentimientos existen entre Patroclo y Aquiles? ¿Y entre Aquiles y Briseida?
13. En Ilíada la disputa entre Agamenón y Crises instaura un desequilibrio que es restablecido hacia el final del poema. Compare las situaciones y personajes de ambos momentos. Explique en qué consiste este “desequilibrio” y quiénes, por qué y cómo lo restablecen.
14. Ilíada es una epopeya o poema bélico. ¿En ella se ensalza a la guerra o se la condena? Fundamente su respuesta.
15. James Redfield, crítico norteamericano, sostuvo que Ilíada “es la tragedia de Héctor”, ¿por qué habrá dicho esto?
16. ¿Qué ideas sobre la guerra, la vida y la muerte están presentes en Ilíada?

ODISEA
Establezca semejanzas y diferencias entre Ilíada y Odisea respecto de los siguientes aspectos:
- especie narrativa
- estructura externa e interna
- época que recrea cada uno de los poemas
- tema principal y secundarios
- tiempo y espacio
- el destino
- voces narradoras
- el héroe de Ilíada y el de Odisea
- personajes: dioses y mortales. Predominio de personajes femeninos
- concepción de la guerra, la vida y la muerte
- mímesis y anagnórisis
- otros aspectos

jueves, 29 de abril de 2010

Quinto HORACIO Flaco






Odas (Carmina)


I,4

Retrocede el cruel invierno al regresar la primavera y el Favonio,
y los barcos se deslizan sobre troncos.
Ya no buscan la oveja ni el pastor el calor del refugio,
y la escarcha no tiñe los prados de blanco.

Ya Venus Citerea bajo la alta luna guía los coros
y en ronda, las Gracias y las Ninfas
con uno y otro pie golpean la tierra, mientras el ígneo Vulcano
visita las fraguas sudorosas de los cíclopes.

Ahora adorna tu brillante cabellera con el verde mirto
o con las flores que convida la tierra liberada.
Ahora a Fauno sacrifica, en los bosques de sagrada sombra,
ya prefiera una cordera o un cabrito.

Con pie imparcial golpea la pálida muerte en la morada
del pobre y del rey. ¡Oh, feliz Sestio!
Corta es la vida, y breve debe ser nuestra esperanza.
Ya la Noche y los inciertos Manes

te hundirán en el reino incorpóreo de Plutón,
donde no sortearás con dados el trono del banquete,
ni admirarás al tierno Lícidas, por quien hoy arden los jóvenes,
y por quien pronto arderán las vírgenes.



I,8

Lidia, por todos los dioses te suplico:
¿por qué te empeñas en amar a Síbaris,
si lo corrompes? ¿Por qué de pronto odia
el sol y el polvo del campo de Marte?

¿Por qué ya no cabalga con sus camaradas,
ni gobierna con filoso freno
la boca de un caballo galo?
¿Por qué teme tocar el rojo Tíber?

¿Por qué el óleo de la lucha le repugna
más que la sangre viperina, y el que era diestro
en arrojar el disco y el venablo
ya no luce magullones en los brazos?

¿Por qué se esconde, como el hijo de la nereida Tetis,
antes del aciago funeral troyano,
temiendo que su viril figura lo arrastrara
contra las huestes licias y la muerte?



I,9

¿No ves el Soracte encanecido
por la espesa nieve, y los bosques
agobiados por su carga, y los ríos
detenidos por el punzante hielo?

Disipa el frío, oh Taliarco, alimentando
el fuego con crujientes leños,
y escancia de un ánfora sabina
con generosidad un vino añejo.
Deja el resto en manos de los dioses,
que aplacando la furia de los vientos
sobre el férvido mar, las ramas aquietaron
de los añosos olmos y cipreses.

Evita preguntar por el mañana.
Todo sol que la Fortuna te regale
ponlo en tu haber. Ya que eres joven,
no rechaces los amores ni las danzas,

mientras la vejez lejana no te pinte
canas en el pelo. Busca ahora
en el Campo de Marte los paseos nocturnos
y las palabras que se susurran en la cita.

Busca ahora la risa deliciosa de la niña,
que la delata oculta en el rincón secreto;
ahora, la prenda robada de los brazos
o del dedo que finge resistencia.



I,11

No te hace falta —eres joven—
ni te está permitido —es sacrilegio—
explorar la frontera en que los dioses
detendrán, Leucónoe, tus días y los míos;
no consultes los cálculos babilonios.

Cuánto mejor afrontar lo que suceda,
ya si Júpiter te concedió muchos inviernos,
o sólo éste, en que el férvido Tirreno
desgasta la escollera.

Sé sabia, saborea los vinos
y ajusta tu esperanza desmedida
a la copa de la vida, que es pequeña.
Aun mientras hablamos, el tiempo huye celoso.
Cosecha el día, incierto es el mañana.


I,18

No plantes, Varo, ningún árbol
antes que la sacra vid,
en torno a los muros de Catilo
y en los campos fértiles de Tíbur.

Pues el dios envía a los abstemios
de una pena a otra sin descanso:
no hay otro modo de poner en fuga
la inquietud que el ánimo corroe.

¿Quién recuerda cuando bebe la pobreza
o el rigor de la vida militar?
¿Quién no prefiere, padre Baco,
hablar de ti y de la graciosa Venus?

Pero que nadie olvide la mesura
cuando Líber lo obsequia con sus dones,
como enseñan lapitas y centauros
en la boda ensangrentada por el vino;

como enseña el mismo Evio,
que no es indulgente con los tracios
cuando una sed insaciable les impide
distinguir lo nefando de lo lícito.

Yo nunca, brillante Basareo,
blandiré el tirso sin tu venia,
ni expondré a las miradas los emblemas
que en el culto la espesa fronda esconde.

Refrena la música salvaje
del tímpano y del cuerno berecintio,
pues al compás de ella se encolumnan
el ciego Amor de sí, la Vanagloria,

que alza soberbia su cabeza vacía,
y la Indiscreción, tan generosa
cuando se trata de revelar secretos,
más traslúcida que el vidrio.

I,24

¿Qué lugar tendría la templanza
al perderse una vida tan preciada?
Cantos lúgubres enséñame, Melpómene,
con tu voz límpida y la cítara paterna.

¿Un sueño eterno oprime ya a Quintilio?
¿Quién podrá haber que se le iguale
en justicia y lealtad incorruptible,
en pundonor y culto a la verdad?

Muchos hombres buenos lo han llorado,
mas tú, Virgilio, lo lloras más que nadie.
En vano, oh piadoso, reclamas a los dioses
el amigo que así no les confiaste.

¿Mas si acaso cautivaras con tu lira
a los árboles aún más que el mismo Orfeo,
volvería a correr sangre en esa sombra?
Cerrando las puertas del destino,

Mercurio, con nefasto caduceo,
ya la arrea hacia el lúgubre rebaño.
Cruel: mas la paciencia alivia
el pesar que divina ley impone.



I,37

Ahora sí, amigos, a beber y a bailar
golpeando la tierra con los pies.
Ahora sí adornemos los altares
para banquetes dignos de los salios.

Sacrilegio era sacar de las bodegas
el vino añejo, mientras una reina
buscaba la ruina demencial
del Capitolio, y las exequias del Imperio,

capitana de un rebaño de varones
corrompidos por un mal infamante,
ciega para ver lo inevitable,
embriagada por la dulce fortuna.

Pero el fuego, que le dejó una sola nave,
congeló su furor, y a sensatos temores
el César redujo aquella mente
ofuscada por el vino egipcio.

Como el gavilán a la tímida paloma
o el veloz cazador a la liebre,
sin dar tregua a los remos persiguió
a la que huía volando desde Italia,

para encadenar a ese monstruo del destino.
Pero ella quiso morir más noblemente
y no temió, siendo mujer, la espada,
ni se refugió en puertos secretos,

sino que se atrevió a mirar de frente
la ruina de su corte, y a abrazar
las ásperas serpientes, empapando
su blanco cuerpo con veneno negro,

muerte aún más audaz por ser buscada.
Y así evitó que la arrastraran,
destronada mujer de noble sangre,
crueles veleros al soberbio triunfo.



martes, 27 de abril de 2010

Ilíada y Odisea: ediciones que se consiguen en las librerías de Jujuy

Hola chicos:

En las librerías de Jujuy se pueden conseguir estas ediciones de los poemas homéricos:

Ilíada. Traducción de Sergio Albano. Gradifco: $17

Odisea, el mismo traductor y la misma editorial de la anterior: $12

Ilíada. Estudio preliminar de Carlos García Gual. Traducción de José Manuel Pavón. Terramar: $37

Odisea. Estudio preliminar de Carlos García Gual. Traducción de Emilio Crespo. Terramar: $38

Al comprar cualquier libro les sugiero que se fijen que tenga un buen estudio preliminar y que sea una versión anotada (es decir, con notas al pie o al final que amplíen la información o den datos para entender el contenido del libro). En el caso de las obras clásicas, cerciórense de que sea una versión íntegra.

Lo IMPORTANTE es que...
...Como estudiantes y futuros docentes de Literatura, empiecen a armar una biblioteca. Armar una biblioteca lleva años de esfuerzo, dinero, dedicación y amor. Armar una biblioteca no significa amontonar libros sino reunir lecturas, no es abarrotarse de cosas materiales sino enriquecer el espíritu con ideas, sueños y proyectos. Cada libro es un paso dado hacia adelante en el propio recorrido lector. Por eso cada libro no es un libro más: cada uno es único e irrepetible, porque marca un momento especial en nuestra trayectoria de lectores.
Por eso, cada vez que ustedes eligen comprar un libro en lugar de fotocopiarlo, cada vez que realizan el esfuerzo de adquirirlo en vez de sacarlo en préstamo de una biblioteca, están contribuyendo con ustedes mismos, con su propio proyecto de explorar su alma embarcados en el móvil de la lectura. Compren la edición que esté a su alcance, no importa cuál; amen sus libros desde el primer momento en que los tengan en sus manos, léanlos con pasión, con entrega total, reléanlos con placer, guárdenlos, cuídenlos, háganlos suyos.

Cordialmente,

Patricia Calvelo

viernes, 23 de abril de 2010

Grecia antigua: ubicación geográfica, historia

¡Bienvenidos a LITERATURAS CLÁSICAS, la materia más apasionante de su carrera!

Para introducirnos en el mundo griego antiguo los invitamos a ver estos cortos documentales en la red:

Descripción de la Grecia antigua en :
http://www.youtube.com/watch?v=JOPjQ22wKww (1’58’’)

Grandes civilizaciones: Grecia en:
http://www.youtube.com/watch?v=cyvNgDMZEdw (13’38’’)

La consigna no es verlos una vez para recordarlos vagamente, sino mirarlos las veces que sea necesario y profundizar en la información que nos ofrecen, buscar más para ampliarla, enriquecernos todo lo posible. Para entender en profundidad esos cortos deberemos:
- buscar en el diccionario algunas palabras que en él se utilizan —cataclismo, suntuosos/suntuario, polis, hedonista, apogeo, consolidación, hegemonía, centuria, etc.—;
- investigar las distintas etapas de la historia griega antigua — Edad del Bronce: civilizaciones cicládica, minoica y micénica; Edad del Hierro; Edad Oscura; época arcaica; época clásica o helénica; época helenística— y algunos conflictos que cambiaron la historia del mundo antiguo —guerras médicas, guerra del Peloponeso.

Para conocer más y mejor la geografía de la antigua Grecia los remitimos al mapa de la página web http://www.voyagesphotosmanu.com/historia_grecia.html.



Ahora sí, estamos en condiciones de sumergirnos en la literatura griega... en nuestra próxima clase.


Saludos cordiales,
Patricia Calvelo