lunes, 11 de octubre de 2010

ENEIDA y sus fuentes... o hipotextos

La Eneida de Virgilio está estructurada en doce libros: los primeros seis nos recuerdan a Odisea, puesto que son los viajes que hace Eneas hasta llegar al Lacio, y los libros restantes están inspirados en Ilíada, ya que narran las luchas que libra Eneas contra Turno y los latinos para poder establecerse allí con los suyos. Entonces, la propuesta es leer Eneida en comparación con sus fuentes: Ilíada y Odisea.

Pero antes deberíamos aclarar a qué se llama (o, mejor, a qué se llamaba) “fuentes” en el ámbito de la literatura.

El DRAE nos da una primera aproximación, pues en su acepción 8ª nos informa que fuente es:
- Principio, fundamento u origen de algo.
Y en su 10ª acepción, nos aproxima más a lo que deseamos saber:
- Material que sirve de información a un investigador o de inspiración a un autor.

Los diccionarios de Teoría y Crítica Literaria apenas registran este concepto, pues se trata casi de un término perimido, que no se usa. Sin embargo, podemos encontrarlo en:
- Diccionario de Teoría y Crítica Literaria de J. A. Cuddon:
fuente. Cualquier obra de la que un autor ha tomado prestados una idea, un argumento o relato.
- Diccionario de Términos Literarios de Ana María Platas Tasende:
fuente. Escrito u obra que se considera base de otro o de alguna parte de otro. La Égloga I de Garcilaso sigue el diseño de la VIII Bucólica de Virgilio.

Como vemos, en el ámbito literario este término se usa en sentido metafórico, puesto que significa que un poeta bebe en las fuentes de otro, se nutre de la obra de otro escritor para componer la propia. Algunos lo relacionan con “plagio”, pero no se trata de tal cosa, y por ahora esas otras aguas las dejaremos correr y seguiremos con las de nuestra fuente.

Como decíamos más arriba, cuando se hace un análisis de un texto y se observa si en él hay ecos de otro u otros, ya no se habla de las “fuentes” sino de las relaciones intertextuales que se establecen entre ambos textos: el original y el que lo toma de base.
El concepto de intertextualidad se gesta dentro de la teoría literaria de Mijail Bajtin, quien la formuló aproximadamente en la década de 1930. O sea que ya tiene sus años. Cito aquí una definición del concepto:
>>>>>>>Se entiende por intertextualidad, en sentido amplio,
>>>>>>>el conjunto de relaciones que acercan un texto determinado
>>>>>>>a otros textos de varia procedencia: del mismo autor o
>>>>>>>más comúnmente de otros, de la misma época o de
>>>>>>>épocas anteriores, con una referencia explícita (literal
>>>>>>>o alusiva, o no) o la apelación a un género, a un arquetipo
>>>>>>>textual o a una fórmula imprecisa o anónima. (Wikipedia)


Son varias las relaciones de intertextualidad que pueden establecerse entre dos textos. Las que nos interesa para este trabajo es la hipertextualidad. Esta, según Génette, es "toda relación que une un texto B (que llamaré hipertexto) a un texto anterior A (que llamaré hipotexto) en el que se inserta de una manera que no es la del comentario".

O sea que en el caso de Homero y Virgilio, Ilíada y Odisea son hipotextos de Eneida. O, si lo consideramos a la inversa, Eneida es el hipertexto de los poemas homéricos.

Sin embargo, Virgilio no se inspira únicamente en Homero para componer su epopeya.

La leyenda que entronca a los romanos con los troyanos nace en la época de las Guerras Púnicas. Recordemos que en este conflicto los romanos se enfrentaron a los cartagineses (pueblo del norte de África, descendiente de los fenicios) y los vencieron.

Las Guerras Púnicas, que fueron tres, se libraron entre los años 264 y 146 a.C. El detonante del conflicto fue que Roma anexó a su territorio a la Magna Grecia (sur de Italia e isla de Sicilia, que se llamaba así por estar poblada por colonias griegas) que estaba en parte bajo el dominio cartaginés. Luego la lucha se extendió y, aunque los romanos sufrieron algunas derrotas, terminaron ganando la guerra. Esto hizo que los griegos que habitaban la Magna Grecia imaginaran que los romanos, que se habían revelado como un pueblo grande y valiente, eran descendientes de los troyanos. Y echaron a rodar esa leyenda.

Frank Tenney explica:
“En menos de una generación en Roma esa genealogía se aceptó sin reservas y Nevio, comprendiendo sus ventajas literarias, se dedicó a escribir la historia épica de Roma, a la que puso como prefacio esa leyenda. Roma había comenzado a adquirir conciencia de sí misma y a expresarse”. (Tenney, Frank. Vida y literatura en la República Romana. Buenos Aires: Eudeba. 1961. Pág. 26).

Nevio fue un poeta romano que vivió entre los años 261 y 201 a.C. Compuso tragedias y comedias y creó la fabula praetexta, el drama nacional romano. Pero aquí nos interesa porque es autor de un poema épico: Poenicum Bellum (“La Guerra Púnica”), por el que ha sido considerado como el creador de la épica romana. En su poema, Nevio narra la salida de Eneas de Troya, sus amores con la reina de Cartago, la fundación de las ciudades enemigas (Roma y Cartago) y la lucha entre ambos bandos. En su texto Nevio conjuga historia, leyenda y poesía. Lo cierto es que esta obra se constituye en la fuente romana de Eneida de Virgilio.

Es decir que Virgilio se nutre tanto de la épica griega, a través de Homero, como de la incipiente epopeya latina, de la mano de Nevio. Respecto de la primera, dice Pierre Grimal:

“El argumento elegido por Virgilio tenía la ventaja de vincular directamente a la Roma imperial con el pasado más lejano y prestigioso del mundo helenístico. La Ilíada, de la que se dice con razón que constituía la Biblia del pensamiento griego, se convertía así en garante de la grandeza romana: los romanos dejaban de ser conquistadores ávidos, dueños del universo por la única fuerza de las armas, para ser los instrumentos de un Destino o, si se prefiere, de una Providencia que desarrollaba sus designios sobre más de diez siglos. La dominación que ejercían sobre las ciudades griegas no era más que un justo desquite; la toma y el saqueo de Corinto expiaban la ruina de Troya y la muerte sacrílega de Príamo. Y, al mismo tiempo, todo rencor, en los vencidos, se tornaba injustificado. Lo que semejante “justificación” de la conquista romana tiene de ilusoria para nosotros (pues nos es difícil considerar las epopeyas como otra cosa que como ejercicios de poetas, sin fines prácticos), resultaba tal a la vista de los antiguos, para quienes la Historia y el Mito no estaban separados por fronteras netas: Aquiles era para ellos tan real como Aníbal; Filopemen o Alejandro no lo eran más que Agamenón o Menelao. La epopeya virgiliana, al dar una forma perfecta a esas tradiciones, grabada en cierto modo para siempre, como una inolvidable lección de historia, el relato de los acontecimientos que legitimaban el Imperio.” (Grimal, Pierre. El siglo de Augusto. Buenos Aires: Eudeba. 1960: 67-68).

Entonces, retomando todo lo visto hasta aquí:

>>>>>HIPOTEXTOS>>>>>>>>>HIPERTEXTO
Ilíada y Odisea de Homero
>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>Eneida de Virgilio
Bellum Poenicum de Nevio

Pero antes de seguir, se hace necesario aclarar que cuando un autor toma algo de otro no lo hace para repetir a ciegas la obra anterior, sino para DARLE UN NUEVO SENTIDO en la obra que compone. Virgilio quiere crear la gran epopeya romana, de ningún modo pretende repetir la épica griega ni copiar a Nevio. Quiere darle a Roma un héroe propio, y un poema épico nacional.

Como ya hemos leído a Homero, la propuesta es ahora leer Eneida e ir recordando, cuando el texto lo permite, sus hipotextos griegos. Para ello nos pueden servir de guía las preguntas de abajo.

1. Señale semejanzas y diferencias entre Eneida y los poemas homéricos. No se trata de que se nos vaya la vida en enumerar semejanzas y diferencias. Se trata de ver qué toma Virgilio de Homero, cómo lo recrea, qué nuevos sentidos le da. Se trata de ver qué elementos nuevos introduce cuando “descansa” de Homero, y por qué. Se trata, finalmente, de que cada uno vaya haciendo descubrimientos en su lectura, porque LA LECTURA ES UN RECORRIDO PERSONAL DEL TEXTO, y no hay como explorar uno mismo un lugar: ninguna foto ni video ni comentario puede suplir la experiencia de hacerlo. ¡Y ningún resumen de la obra!

2. ¿En qué cantos y versos (o pasajes) de Ilíada aparece Eneas? ¿Qué se resalta en esos pasajes de este personaje?

3. ¿Qué escenas toma Virgilio de los poemas homéricos? Elija una (la construcción de las armas, el descenso al Infierno, etc.) y compárela entre el hipotexto y el hipertexto. Diga qué sentido tiene dicha escena en el contexto de su obra.

4. En Eneida se narran episodios relacionados con la guerra de Troya que no están presentes en los poemas homéricos. ¿Cuáles son? Relátelos con vocabulario propio.

5. Diga qué personajes de los poemas homéricos aparecen en Eneida y cuál es su función dentro de este poema.

6. ¿Qué personajes nuevos incluye Virgilio que no haya tomado de los poemas homéricos? Enumérelos y caracterícelos.

7. ¿Qué dioses aparecen en el poema virgiliano? ¿Cómo se comportan? ¿Se parecen a los dioses homéricos o se diferencian de ellos?

8. ¿Qué función cumple en el poema virgiliano el amor entre Dido y Eneas?

9. Algunos críticos ven a Eneas como un verdadero héroe, mientras otros lo caracterizan como antihéroe. Luego de leer el poema, diga cuál es su propia postura al respecto, y fundaméntela en base al texto.

10. Todo lo que en Eneida le llame la atención, le guste, le disguste, le parezca un acierto o un desacierto, considere hermoso o feo... todo inclúyalo en este último ítem.

1 comentario:

  1. Hola, me pareció muy interesante la información y de mucha utilidad. A mi también me apasionan los textos grecolatinos. Le mando saludos.
    Alejandra

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