lunes, 18 de octubre de 2010

Dido y Eneas - soneto en lunfardo de Jorge Accame



Eneas se las daba de lumbrera
y a Dido en latín la chamuyaba;
la gila todo el verso se tragaba
dejándose llevar a la catrera.

El punto, un antiguo calavera,
corazones flechados dibujaba
y, aunque en serio la mina le gustaba,
al final, pudo más su alma linyera.

Y se piantó en el barco una mañana.
Cuando la naifa de blanco se vestía
rajándose lo vio en la lejanía

y un mar de lagrimones derramó.
Después de haber cerrado la ventana,
se amasijó las venas y espichó.

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