domingo, 28 de febrero de 2010

Métrica y ritmo en la poesía grecolatina

La poesía grecolatina era muy diferente de la española tradicional. Antes de desarrollar esta idea, debemos detenernos en el alcance y significación que le damos aquí al término "poesía". Poesía es una palabra de origen griego que etimológicamente significa —entre otras cosas— “creación”. Por lo tanto aquí, cuando hablamos de poesía, nos referimos a toda creación verbal; así, no solo podemos hablar de poesía lírica, sino también de poesía épica y poesía dramática. Luego, el término fue experimentando cambios semánticos y terminó restringiendo su significado, ya que hoy identificamos “poesía” únicamente con la lírica.

En la literatura griega los poemas épicos de Homero, las composiciones de los líricos, las creaciones dramáticas de Esquilo, Sófocles y Eurípides... todo estaba compuesto en verso. Por lo tanto, las características de la métrica y el ritmo propios de la poesía griega se aplican a todas esas obras. Y la poesía latina comparte esos rasgos.

Para explicar métrica y ritmo vamos a comparar la poesía grecolatina con la española tradicional. Por ello, partiremos de los conceptos de “ritmo” y “métrica”.

En la poesía española, el RITMO está dado por la distribución de los acentos en el verso. La combinación entre la distribución de acentos y las pausas o silencios es lo que le da a la poesía esa cadencia, esa musicalidad que hace que podamos ponerle música y que, incluso al recitarla, tiene armonía, es melodiosa (a propósito, recordemos que en la antigüedad clásica la música y la palabra estaban estrechamente unidas, aquella no existía independientemente de ésta). En el verso grecolatino, el ritmo se basa en la alternancia de sílabas largas y breves. En otras palabras: tanto en griego como en latín existía la cantidad vocálica: había vocales largas, que duraban dos tiempos, y vocales breves, que se emitían en uno solo. La sílaba era larga o breve según tuviera una vocal larga o breve (los diptongos eran largos). Una sílaba larga equivalía a dos sílabas breves.

Podemos recurrir a la música para entender mejor esa alternancia entre sílabas largas y breves. En música hay —entre otras— notas blancas, que valen dos tiempos, y negras, de uno solo. Esas notas podrían ilustrar la oposición entre largas y breves del verso grecolatino. Una blanca sería una sílaba larga; una negra es la mitad de una blanca, o lo que es lo mismo, una breve es la mitad de una larga. La blanca dura lo mismo que dos negras; del mismo modo, la sílaba larga tiene la misma duración que dos breves.

Pero para explicar este tema de otro modo podemos recurrir a compararlo con algo mucho más cercano a nosotros. Todos conocemos la particular entonación de los cordobeses: cuando hablan alargan una vocal en algunas palabras y se escucha como un “cantito” que los identifica: “Soy cordoobés... ¿Tení algún prooblema?”. Ese alargamiento equivale (salvadas las distancias) a las sílabas largas del griego y el latín. La combinación entre sílabas largas y breves en el verso grecolatino es lo que le daba ritmo o musicalidad (como al “cantito” cordobés).

Las lenguas romances —entre ellas, el español— perdieron la cantidad vocálica, por lo que su ritmo cambió y se basó en lo acentual.

Ahora bien, los pies métricos pueden ser combinaciones de dos, tres y cuatro sílabas. Los más comunes son los siguientes (las sílabas largas se señalan con una raya larga encima de la vocal y las breves con una cuña, que nosotros, a falta del signo correspondiente, vamos a representar con una U):

Pies de dos sílabas:
Yambo: U__
Troqueo o Coreo: __U
Espondeo: __ __

De tres sílabas:
Anfíbraco: U__U
Tríbraco: UUU
Dáctilo: __ UU
Anapesto: UU__
Crético: __U__
Baquio: U__ __
Moloso: __ __ __

Cada género y especie tenía un verso y un ritmo diferente, de acuerdo al tema que tratara. Dentro del género lírico, incluso, el ritmo cambiaba mucho de acuerdo al sentimiento que se quisiera comunicar. Como es obvio, no tenía la misma cadencia y vivacidad un canto fúnebre que uno de bodas o uno que se proponía celebrar un triunfo bélico, puesto que el primero lamentaba, el segundo celebraba jocosamente y el tercero lo hacía de forma enérgica y marcial. Cada uno tenía un ritmo diferente.

Respecto de la MÉTRICA, nuestro diccionario académico la define como “el arte que trata de la medida o estructura de los versos, de sus clases y de las distintas combinaciones que con ellos pueden formarse”. Para medir un verso español, debemos contar cuántas sílabas tiene. En la poesía grecolatina no contamos las sílabas sino los pies métricos. La cantidad y calidad de pies métricos caracterizan y dan nombre al verso.

Por último, diremos que ni en la poesía griega ni en la latina existía la RIMA, esto es, la coincidencia de sonidos entre versos a partir de la última vocal acentuada. La rima es un invento posterior: se creó como un ejercicio poético en las escuelas latinas de retórica del norte de África, entre los siglos V y VI de nuestra era.

Valgan estas líneas como una primera aproximación al tema. Espero que les sirvan.

Cordialmente,
Patricia Calvelo

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