martes, 2 de junio de 2015

El superclásico "Troyanos vs. Aqueos"

El texto que copio abajo es la excelente adaptación de Ilíada -en especial, el Canto XVI- realizada por SANTO SCABUZZO, estudiante de la Licenciatura en Filosofía de la Universidad Nacional del Sur. El texto es genial, no sólo porque su autor ha sabido adaptar perfectamente la obra homérica al mundo del fútbol, sino porque la consigna dada por su profesora GABRIELA MARRÓN es, asimismo, genial.

Gracias a Santo y a Gabriela por permitirme publicarlo en nuestro blog.

Espero que disfruten el texto... tanto los amantes de Homero como los apasionados por el fútbol.


Nota: Pensar en los jugadores como adolescentes, entre 16 y 19 años.

En el vestuario, en el entretiempo de un partido de fútbol entre “Los aqueos” y “los troyanos” Aquiles y Patroclo, de los mejores jugadores de los aqueos, pasan el tiempo charlando.

Patroclo: Sos un boludo
Aquiles: ¿Por qué un boludo? Vos sos un boludo, que querés salir a jugar ahora para ayudar a los que nunca te dan pelota en nada.
Patroclo: ¡No podés seguir caliente por lo mismo!
Aquiles: Sí, chabón, sigo caliente por eso y tengo toda la razón. Al equipo le regalaron un par de botines nuevos para darle al mejor jugador, o sea, a mí. ¡Y el otro boludo de Agamenón, como él es el capitán del equipo, se piensa que se lo merece él! ¿Quién se cree que es para sacarme lo que me corresponde? ¡Ese botín nuevo que tiene en el ropero de la casa, que ni siquiera usa, ese es mi botín! ¡Me corresponde a mí!
Patroclo: Chabón, ya fue, pensá en el equipo, en tus compañeros, venimos perdiendo todas las otras fechas porque nadie mete goles. Ayante defiende como ninguno pero con defender no alcanza.
Aquiles: ¿Por qué voy a pensar en ellos, si lo que yo quiero es que la gente se acuerde de mí? ¿Vos te acordás de los compañeros de Heracles cuando ganó el mundial del 78? No, chabón, nadie se acuerda del compañero, del segundo o del casi mejor. Y puede ser que los sigan cagando a pelotazos como vienen haciendo hasta ahora, que a mí me viene perfecto que vean que sin mí no juegan, que sin nosotros no juegan. Aparte mi vieja habló con Zeus que fue el árbitro de las otras fechas para que les haga más difícil ganar, que favorezca a los otros así sea un mínimo.
Si quieren que vuelva, ya sabe Agamenón qué tiene que hacer, me tiene que pedir disculpas enfrente de todos, y me las tiene que pedir ÉL, nada de mandar a nadie del equipo como la otra vez, que acá nadie es gato de nadie, y Agamenón no lo entiende.
Patroclo: ¿Sabes qué? Hace lo que te pinte, yo vine a jugar acá para acompañarte a vos, y por eso te acompaño en no jugar, pero no me gusta ver que mis amigos pasen vergüenza, y menos cuando es el superclásico contra los troyanos, que todo el mundo se va a enterar de lo que pasé. El árbitro de las otras fechas hoy está de línea, y hoy es juez un tal “Apolo nosecuanto”.
Así que yo hoy voy a salir a jugar, pero quiero que estés de acuerdo o por lo menos que entiendas por qué lo hago, no quiero ir en contra tuya, quiero ir con mis compañeros y contra los troyanos, que andan haciendo alarde por ahí de que no les gana nadie.
Aquiles: Bueno, hacé como quieras, tenés razón, vos no tenés por qué no jugar si el caliente soy yo. (Tono de humor)  Tomá, llevate mi vincha a ver si ligás algo de mi magia jugando, o por lo menos algo de suerte.

Minutos después, termina el entretiempo.

Locutor: ¡Y entra el equipo de los aqueos a la cancha! Se siente la tensión en este superclásico.
Los aqueos llevan varias fechas sin convertir goles, y se ve a sus dos mejores jugadores en el banco de suplentes, esperemos que ahora entre alguno para darle emoción al juego.
Los troyanos entran y se van desplazando a sus posiciones en el cambio de lado en la cancha.
Recordemos que llevan varios puntos arriba así que sólo tienen que jugar a defender, un empate les es tan eficiente como una victoria.
Vemos al capitán y arquero Héctor charlando con Agamenón del equipo contrario y salen ambos al campo de juego.

Desde el banco, Aquiles y Patroclo ven a los jugadores salir.

Aquiles
: Y, ¿no entrás?
Patroclo: Sí, seguro; en quince minutos entro, tampoco me voy a cansar al pedo, cosa de meter un gol y listo. Che…  ¿Por qué hoy Zeus está de línea? Vos que te conocés a todos los jueces.
Aquiles: Porque el chabón que juega de 3 para los troyanos es el hijo, y no daba para que el padre haga de réferi, pero como tampoco había muchos como para cubrir todos los puestos lo tuvieron que mandar de línea.
Al pedo igual, yo prefiero que esté él de árbitro, el chabón que está ahora, Febo Apolo siempre hace pésimos arbitrajes, y se dice que hoy está del lado de los troyanos. Prefiero jugar con uno que tenga al hijo en juego y sea imparcial que con un chabón que está de relleno porque otro no podía.

Entran a la cancha Agamenón y Héctor.

Aquiles: Mirá, ahí lo tenés al pelotudo.
¡Boludo! (Le grita Aquiles a Agamenón, Héctor piensa que es para él y se da vuelta)
¡Vos también! (Le dice a Héctor cuando lo mira)
Patroclo: Chabón, pará de tirar bronca.
Aquiles: Fue, si yo no juego. Ahora sí, vos tené cuidado, jugá bien pero de lejos, la defensa que tienen es bastante buena, Héctor ataja muy bien y no le gusta para nada perder, aparte que desde que lo conocemos nos tiene bronca. Y como si fuera poco, tenés al réferi este que no te tira una ayuda ni ahí, así que ni te acerques al área, por las dudas.

Minuto 15 del segundo tiempo
.

Patroclo: Bueno, fue, voy entrando.
Aquiles: Dale, chabón ¡Suerte!
Patroclo: Ahh, ¡qué pajero! ¡Me dejé la camiseta en el bolso en el vestuario!
Aquiles: Ya fue, ponete la mía y entrá, dale, así no perdés más tiempo.
Locutor: ¡Y tenemos un cambio de jugadores! Sale Diomedes y entra Aquiles luciendo la camiseta con el diez en la espalda. El partido sigue cero a cero pero parece que no va a durar mucho.
¡Ah, ah, momento! Acá me informan que no es Aquiles, y es verdad porque veo a Aquiles sentado en el banco. Es Patroclo con la camiseta de Aquiles, en lugar de la 9 que usa siempre.
¡Y comienza con todo! Toma la pelota y pasa a todos los jugadores como si nada ¡Y tira al arco!
¡Ataja Héctorrrrr! Tiro al centro del arco y Héctor lo frena sin problemas, devuelve la pelota de una patada al área rival, Patroclo baja corriendo, la toma y pasa a nueve jugadores del equipo contrario sin mayor dificultad. Nunca había visto a un delantero correrse toda la cancha así, se ve que tiene ganas de jugar acumuladas de las fechas anteriores en el banco.
Aquiles: ¡Esa! ¡Vamos, Pato, todavía!
Locutor: ¡Tiro al ángulo inferior izquierdo y vuelve a atajar Héctor! Devuelve la pelota y se repite el proceso.
Patroclo la toma y pasa a varios jugadores rivales. Se encuentra con el 3 de los troyanos, Sarpedón.
Se miran cara a cara, unos segundos enfrentados y Patroclo comienza a hacer jueguitos y amagues con la pelota. No se lo suele ver en plan estrella, eso es más propio de su compañero Aquiles, pero se ve que en ausencia de uno, el otro toma el papel.
Sarpedón decide encarar, Patroclo le pone el cuerpo y le traba la pelota, Sarpedón se cae y Patroclo sigue avanzando.

Zeus desde la línea, se dice a sí mismo:

Zeus: Uff, qué palo se pegó. ¿Qué hago, le marco la falta? No me gusta que mi hijo quede en ridículo así, y la jugada se puede decir que hasta fue un poco bruta. Como línea igual tengo la autoridad de marcar jugadas. No, mejor no. Sarpedón está jugando muy bien igual, prefiero que pierda bien y no que tenga quilombo, aparte por algo hoy estoy de línea y no de árbitro.
Aquiles (a Patroclo): ¡Dale que va! Vamos, Pato, dale un toque más que ya está.
Locutor: ¡Y pasándose a uno más logra pasarse a 9 jugadores de vuelta! Prácticamente el plantel rival completo. Pica la pelota y…. ¡Héctor la ataja en el aire! Los dos rivales están tan enérgicos que parece que el partido fuese entre ellos dos por su forma de opacar a los demás.
¡Patroclo pasó tres veces a nueve jugadores, y Héctor atajó tres tiros al arco de Patroclo! Nada menos que el segundo goleador de los aqueos.
Aquiles: (gritando desde el banco) ¡Vamos, la concha de la lora! ¡Qué orgullo!
Locutor: Se acerca de vuelta, se la pasan, va a patear al arco y... ¿Posición adelantada? Me parece que no, eh. Mal arbitraje.
Aquiles: (grita al árbitro) ¡Eh! ¿Qué cobrás??!
Patroclo: ¿Dónde adelantado? Nada que ver, en todo caso me lo marcará el línea.
Apolo: Adelantado, estabas más cerca que cualquiera del arco, y no discutás que acá de árbitro estoy yo.
Patroclo: Bueno, hacé lo que te pinte.
Aquiles (grita al árbitro): ¡Gil!
Locutor: Luego de la extraña jugada y discusión se retoma el partido. Patroclo rápidamente recupera la pelota y avanza dirigiéndose al área. Se acerca Euforbo, cuatro de los troyanos. Lo desestabiliza empujándolo con el cuerpo. Patroclo sigue con la pelota cerca de sus pies aunque con menos equilibrio.
Aquiles (grita al árbitro): ¡¿Y ahí, no cobrás nada?!
Locutor: ¡Logra entrar al área y Héctor lo barre! ¡Uff, una patada en la rodilla!
Patroclo: Ahhh ¡La concha de tu hermana, la pierna!
Aquiles: ¡Noooooooo, forro! Vamos, Pato, arriba, dale que hay que seguir, no pasa nada.
Locutor: Un golpe bastante fuerte, pero seguro se puede seguir el juego.
Vemos que Patroclo no se levanta.
Repetimos lo que acaba de pasar, Patroclo entró al área y recibió un durísimo golpe en la rodilla de parte de Héctor cuando lo estaba barriendo.
Patroclo no se levanta y comienza a acercarse gente. Vemos cómo se acercan los jugadores.
Patroclo: Chabón, me hizo mierda, no te das una idea como me duele… ¡No me puedo levantar!
Odiseo: Pará, flaco, quedate quieto, no te muevas por si estás lastimado, ahora te llamamos a Macaón que entre y te revise.

Comienza a armarse un tumulto de gente alrededor de Patroclo, jugadores de ambos equipos se acercan,  discuten, y en medio de todo esto, Héctor le quita a Patroclo la vincha de Aquiles.

Locutor: El partido se encuentra demorado por la situación de Patroclo, hay aproximadamente veinte personas alrededor y no llegamos a ver bien qué pasa; esperamos que nos confirmen el estado del jugador. Vemos que entra Aquiles corriendo a la cancha.
Hay discusiones fuertes alrededor de Patroclo, los jugadores se empujan y parece que se van a las manos. Entra el árbitro a poner orden.
Aquiles: (A Apolo) Acá estás, pelotudo, te andaba buscando. ¿Acá no cobrás nada? ¿Falta en el área y no cobras nada?
Apolo: Le trabó la pelota y se cayó por eso, se debe haber lastimado de ahí, pero tenés razón, algo voy a cobrar.
Locutor: ¡Amarilla para Aquiles, por insultar al juez! Qué barbaridad, y no cobró nada por el golpe de Héctor.

Mientras Aquiles insulta y discute con todo el mundo, y sus compañeros intentan frenarlo, hablan Macaón y Odiseo.

Odiseo: ¿Y? ¿Cómo está? ¿Va a poder seguir jugando?
Macaón: No, ni ahí, recibió un golpe fuertísimo debajo de la rodilla, un tapón del botín le pegó en un ligamento, que se olvide de jugar por varias fechas, no se puede ni parar.
Odiseo: Uh, la puta madre. Cómo se va a poner Aquiles cuando se entere.

(Odiseo llama a Antíloco, un jugador aqueo)

Escuchame una cosa; anda y decile a Aquiles con la mayor sutileza posible que Patroclo no puede jugar más, que venga a hablar conmigo mientras yo trato de ver cómo sigue todo.

Llega Antíloco a Aquiles.

Aquiles: ¿Y? ¿Cómo está? Se hizo mierda, ¿no?
Antíloco: Sí, no puede jugar más, vamos a tratar de seguir jugando igual, pero hasta que se calme este quilombo va a tomar un rato, y no queda mucho tiempo.

Aparece Tetis, la madre de Aquiles.

Tetis: Hijo, calmate, te estábamos viendo de la tribuna, no podes ir puteando a todo el mundo.
Aquiles: ¿Vos viste lo que hizo el forro mala leche de Héctor? Ya lo voy a agarrar.
Tetis: Hijo, eso no importa, concentrate en que el partido tiene que seguir.
Aquiles: ¡Pero no tengo ni camiseta! No puedo entrar a jugar así nomás.
Tetis: Espera, si es por eso me voy a lo de Hefesto acá a tres cuadras y te traigo una. El de chico jugaba así que seguro tiene una del club.
Aquiles: Dale, yo intento hacer tiempo acá.

Se va Tetis, hablan Agamenón y Aquiles.

Aquiles: Chabón, olvidate del tema de los botines, ya mismo entro a jugar, le quiero ganar al forro de Héctor. Mi vieja me fue a buscar una camiseta, hacé cinco minutitos de tiempo y entro. Anda a hablar con todos para avisarles, yo me voy preparando.
Agamenón: Dale, gracias y ya te voy a dar los botines cuando pueda, disculpá. Recién ahora se están llevando  Patroclo en la camilla, así que tenés un rato.

Terminan de sacar a Patroclo de la cancha, llega Tetis con la camiseta.
Aquiles se viste y se pone otra vincha, porque si no su pelo no le permite ver.
Héctor se pone la vincha de Aquiles que le quitó a Patroclo.

Locutor: Bueno, parece que se retoma el partido. Bastante tiempo perdido y sobre la hora del final.
Minuto cuarenta del segundo tiempo. Aún nos queda ver quién entra para reemplazar a Patroclo.
¡Aquiles! ¡Entra a la cancha el goleador de los aqueos! ¡Qué superclásico estamos viviendo, señores! Va a dar de que hablar por bastante tiempo.
Entra Aquiles a la cancha, se sigue jugando desde cerca del área. Sacan los troyanos pero Aquiles consigue sin problemas la pelota. Corriendo con una velocidad impresionante pasa a quien se le cruza en frente, como si tuviese la pelota atada la mueve de lado a lado y de arriba abajo.
Pasa a un defensor con un sombrerito, y a otro con un caño. Como él dice: “tirando magia”.
¡Se patina con un charco de barro! Pierde la pelota pero rápido se levanta.
Un poco de agua no lo va a frenar.
Recupera la pelota y se acerca al área, dejó atrás a todos y se para como para patear un penal.
¿Qué hace? No le queda mucho tiempo como para andar jugando. Si le erra no creo que vuelva a tener la oportunidad de hacer otro tiro al arco, y el empate les conviene a los troyanos.
Aquiles: ¿Te tirás a barrer a mi amigo y encima tenés el coraje de ponerte mi vincha?
Locutor: Aquiles le dice algo a Héctor. Parece como si tuviese bastante para decir pero se acerca un defensor por atrás y no le da el tiempo de seguir charlando.
Pateaaaaa.
Tiro al ángulo inferior derecho, Héctor la tapa, le rebota, se le escapa, patea de vuelta.
¡GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL!
¡GOL DE LOS AQUEOS! PRIMER GOL EN VARIAS FECHAS Y LO HIZO AQUILES EN EL SUPERCLÁSICO.
Aquiles: (gritando) ¡Tomá, forro! Pueda ser que el pelotazo que te comiste te quede picando un buen rato. Eso por dejar a Patroclo sin jugar. ¡Gil!
Apolo: ¿Otra vez? ¿Quién te pensás que sos? Segunda amarilla, expulsado.
Aquiles: ¡Pero me chupa un huevo! Hace lo que tengas que hacer, yo ya gané.
De todas formas me voy al banco ahora, no me queda nada más para hacer, ni quiero seguir jugando.
Locutor: (gritando)  Los aqueos comienzan a correr para saludar a Aquiles. Queda solo un minuto del partido y se está pasando con los festejos.
Aquiles les choca la mano a un par y se va al banco, sin darle demasiada importancia. ¿Qué le pasa? Acaba de ganar un clásico.
Los demás siguen festejando mientras Héctor se agarra de un palo del arco y se queda mirando el piso.
Minuto 45. ¡Termina el partido!
Excelente victoria de los aqueos sobre los troyanos. El público comienza a irse.
Aquiles se queda sentado en el banco mirando al piso.
Uno de los mejores partidos que he visto en el último tiempo, y no se nota en el estadio la alegría correspondiente.
 El mejor partido de Aquiles, y Patroclo no estuvo acá para verlo.

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